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| -murmuró él entre jadeos Arrastrando sus dedos hasta aquel mismo lugar, abarcó todo su pubis con su enorme mano y comenzó a acariciar con sus dedos toda su extensión, luego diseminó los fluidos que salÃan de su sexo para mezclarlos con las gotas de lluvia y de vapor que aún permanecÃan sobre su cuerpo, al mismo tiempo acabó de bajarle las bragas con la otra mano Ella le rodeó las caderas con sus piernas, acercándole suavemente al principio hacia sà con ellas, pero usándolas luego para lanzarle cada vez con más fuerza hacia el interior de su coño Apartando la piel con sus dedos, se colocó de forma que pudiese tener acceso al más sensible de sus tesoros y comenzó a lamerlo con firmeza Pero rápidamente se dio cuenta de que iba a ser imposible ocultarla e intentó actuar como si no pasase nada, alisando los vaqueros con aparente tranquilidad para luego tenderlos al lado del vestido, con su polla apretándose contra la parte delantera de sus húmedos calzoncillos Empezó mordisqueándole el pezón que era claramente visible a través de la tela casi transparente de su sujetador Ella podÃa sentir el erecto miembro contra su pierna, derramando ya sus preciosos fluidos mientras él recorrÃa con la punta de la lengua sus labios inferiores Al acabar de hablar le dedicó un guiño que a él le encantó Él gruñió, cerrando los ojos mientras ella seguÃa chupando, pasando sus dientes por la parte de abajo de su glande, jugando con la lengua en el agujero de la punta de su polla Ella se dio cuenta de que con aquello estaba empezando a volverlo loco de placer y siguió chupándosela, más fuerte, trabajando con su lengua el punto que hay bajo el glande, mientras él empezaba a jadear y a gemir Enseguida, imprimieron más velocidad y ella levantó sus piernas, mientras él se alzaba para embestir con más fuerza, empujándola hacia atrás con cada empellón, haciendo deslizar su espalda atrás y adelante con la fricción de su estrecho coño contra su hinchada polla Ajeno a todo esto, el chico encontró por fin una emisora de rock - Me Una vez en la cálida comodidad del granero, se echaron a reÃr pues la situación les habÃa parecido divertida Lamiendo los mezclados jugos de sus muslos, alrededor de sus hinchados y tiernos pliegues, se acercó a su delicado coño para lamerlo Durante un momento, ella continuó jugando con su cada vez más blando miembro, pero luego él se sentó para mirarla a los ojos Ella ya estaba excitada por el trabajo que habÃa hecho con su polla, asà que enseguida empezó a gemir, primero suavemente y luego más alto, mientras arqueaba su espalda para facilitarle la labor de pasar sus manos por debajo de ella y desabrocharle el sujetador Ella le hizo tenderse sobre la manta y le pasó la lengua por toda la polla, desde la base hasta la punta Hicieron un recuento de lo que habÃan logrado llevarse, secando la radio y poniendo el resto de la comida en una bolsa Mientras ella atenazaba la espalda de él con sus piernas, él deslizaba hacia abajo el dedo meñique para extenderle sus propios jugos por la suave superficie de su culo, excitándolo ligeramente con la punta del dedo Pero no por esto abandonó los movimientos adentro y fuera de su coño, ya que ella le hacÃa continuar con ellos, atrayendo su cuerpo hacia el suyo con la ayuda de sus piernas, haciendo que los abundantes lÃquidos vertidos a causa de sus orgasmos salpicaran entre ellos Decidiendo que ya habÃa tenido suficientes juegos previos, ella enredó los dedos en su pelo y le levantó la cabeza acercándola a la suya Como él emitÃa leves sonidos de aprobación, ella siguió, luego volvió atrás un segundo, observando con atención la pequeña cuenta de lÃquido que salÃa por la punta de su verga, la cual ya estaba empezando a caer por su glande Ahora estaba casi sentado y le puso las manos sobre los pechos, jugando con los aún hinchados pezones, bajándolas luego hacia sus caderas y levantándola para metérsela aún mejor, excitando con la punta de su pene ese punto tan sensible de su interior corro La puso a cien al deslizar parcialmente un largo dedo en su interior, rozando levemente su clÃtoris con el pulgar mientras metÃa y sacaba el dedo de su coño Soplaba aire frÃo sobre la húmeda tela, para luego levantársela y chuparle el firme pezón con su cálida lengua, después le chupaba todo el pecho y luego repetÃa toda la operación con el otro - Vaya, he desperdiciado una gota -dijo mientras alzaba su polla con los labios La polla entrando y saliendo de su interior, sacándola hasta que su glande quedaba únicamente sujeto a ella por el elástico músculo de su coño Con apenas unos débiles movimientos de sus caderas, casi meciéndolas, ella conseguÃa que él le siguiese chupando en el punto exacto, empujando su cuerpo contra un intruso imaginario, lo cual él contrarrestaba deslizando dos largos dedos en el interior de su coño, sin dejar ni un momento de mover la lengua contra su hinchado clÃtoris Dejándose ya de juegos previos, pegó su polla contra su abertura y la deslizó suavemente por su estrecho y comprimido coño, mientras ella detuvo sus besos durante un solo instante y gimió para demostrarle su aprobación HabÃa olvidado que aún estaba completamente empapada -dijo ella, bajándose uno de los tirantes del sujetador a modo de invitación Se puso tenso y empezó a disparar chorros y chorros de caliente semen en su boca, marcados por ahogados gritos mientras ella continuaba chupándosela HabÃan saboreado varias botellas de vino frÃo mientras miraban los distantes relámpagos Mientras ella aún se sacudÃa y estremecÃa con los últimos espasmos de su orgasmo, él le sacó la polla del coño, a lo que ella respondió con un sonoro gemido por haber perdido aquel placer de su interior - Vaya Los labios en contacto, respirando juntos La deslizó al interior de la boca, chupándola firmemente Usó las pocas zonas secas que quedaban en él para intentar secarse la cara y su húmeda ropa interior Finalmente, él comenzó a sentir una hirviente sensación familiar en sus costados, al mismo tiempo que empezaba a alcanzar su propio orgasmo Usando los gemidos de la chica a manera de mapa, se lo chupaba con más fuerza cuando notaba que su respiración se hacÃa más pesada y entrecortada, gimiendo y suspirando continuamente mientras iba allanando el camino al ya cercano orgasmo Luego empezó a chupársela con firmeza, no dejándole entonces ninguna oportunidad Los dos sonrieron, sabiendo que aún pasarÃa mucho tiempo antes de que pudiesen ir a ninguna parte Estaban hablando, sin prestar demasiada atención al cielo, cuando de repente notaron un aumento en la velocidad del viento Mientras se besaban, él se dio cuenta de lo que ella querÃa por la forma tan frenética en que buscaba sus labios Ya no podÃa aguantar aquella sensación contra su hinchado glande Un trueno estalló sobre sus cabezas justo cuando entraban atropelladamente en el granero, completamente mojados ya y temblando a causa de la lluvia - Asà está mejor -dijo él, intentando fingir que aquello era completamente normal A través de las ventanas pudieron ver lo que quedaba de su pÃcnic; un cubo de hielo que a ninguno de los dos se les habÃa ocurrido coger, en donde dos botellas vacÃas se sacudÃan alegremente arriba y abajo movidas por el viento y el impacto de la lluvia Se lo lamió entero, pero luego deslizó la lengua hacia su abertura y entonces comenzó a excitarle el clÃtoris con ella Harto de llevar aquellas ropas empapadas, el chico se quitó la camiseta y la extendió al lado de la manta, luego empezó a trastear con la radio, intentando encontrar una buena emisora de FM que no se viese afectada por la crepitación causada por los relámpagos Él tensó sus músculos y consiguió asà meterle otros dos centÃmetros en su presionante vagina Un trueno resonó en la distancia Apretando sus pechos con más firmeza y dando vueltas con sus pulgares alrededor de sus endurecidos pezones, fue dando pequeños mordiscos hasta su ombligo, deteniéndose allà para chupárselo, bajando luego con sus labios a través del húmedo bosque de su vello púbico Metiéndola cada vez más profundamente al tiempo que ella relajaba su cuerpo para permitirle una mejor penetración, mientras él empujaba con fuerza contra su lubricado coño Aquella cálida tarde de domingo, unas oscuras nubes habÃan ido cubriendo lentamente el cielo, pero como el sol parecÃa ir ganando terreno, habÃan decidido sentarse en la hierba y disfrutar de un relajante pÃcnic Cuando se giró, la vio extendiendo el vestido al lado de su camiseta, se olvidó por un momento de sà mismo y se quedó observándola vestida solo con su húmeda y casi transparente ropa interior - ¿Te piensas quedar ahà de pie con esas ropas empapadas todo el dÃa? -se burló ella- Esos vaqueros podrÃan estar secos para cuando la tormenta pase Él intentó colocársela mejor, pero lo único que consiguió con aquello fue que se le saliese la polla por arriba de los calzoncillos, lo cual intentó remediar subiéndose la goma Él besó sus labios, suavemente, luego empezó a bajar por su cuerpo de nuevo, para acabar con lo que estaba haciendo cuando fue interrumpido por las peticiones de ella - No sé -dijo ella, cogiéndole la polla con una frÃa mano y tirando de él hacia sà hasta sentarse en el borde de la manta- No sé si es normal que esté tan húmeda Aquella sensación última fue demasiado para ella y se corrió ruidosamente, arqueando involuntariamente la espalda, meciendo las caderas mientras intentaba mantener el clÃtoris pegado a sus complacientes labios Esto hizo que la chica se detuviese, aunque solo un momento, solo lo justo para colocarse mejor Ella le vio y él se dio la vuelta, sonrojándose, allà de pie con sus pantalones chorreantes, intentando obligarse a no mirarla Temblando y estremeciéndose, apenas capaz de tomar aire, volvió lentamente de su estado de éxtasis, solo para darse cuenta, después de recuperar la respiración, de que de nuevo podÃa sentir su duro miembro contra su pierna, palpitando al ritmo de su corazón Ella echó hacia atrás la cabeza, mientras él continuaba lamiéndola, limpiándola, pero también estimulándola Él captó el mensaje, se levantó y la tumbó de espaldas sobre la manta, mientras se inclinaba hacia sus abundantes pechos Perdida aún en la sensación de su orgasmo, empezó a calmarse, pero enseguida le sintió lamiéndole otra vez el clÃtoris con largos y firmes lengüetazos, pasando su cálida lengua por su ya extremadamente sensible carne Finalmente se rindió y se bajó los calzoncillos hasta el suelo, se los quitó y los lanzó sobre el heno al lado del resto de la ropa Los dos corrieron hacia el granero, pues se habÃan visto sorprendidos por la tormenta Sin disminuir de velocidad, cogió el ritmo y se puso a gritar de placer al sentir cómo empezaba a rociar la vagina de la chica con su caliente semen El se giró para quitarse los pantalones, sabedor de su repentina erección - Este sitio no parece nada confortable -dijo ella, mirando sutilmente el glande del chico, cuyas formas se dibujaban claramente a través de los mojados calzoncillos Como ella se movÃa de forma espasmódica, él redujo velocidad de su movimiento durante un segundo, teniendo cuidado una vez más de sacarla completamente de su coño, para después volver a metérsela, pero más rápido esta vez, mientras ella gritaba de placer Acto seguido tendieron la manta sobre el heno que cubrÃa el suelo, con la intención de que se secase un poco a pesar de aquella húmeda atmósfera El fuerte viento habÃa acercado rápidamente la tormenta a donde ellos estaban y las primeras grandes gotas de lluvia empezaron a caer mientras precipitadamente recogÃan sus mantas Al hacerle esto ella empezó a respirar con fuerza otra vez El coche quedaba igual de lejos que el aparentemente desierto granero, y aunque su primer movimiento fue en dirección al vehÃculo, al comprobar que la lluvia arreciaba con más fuerza desde ese lado, corrieron hacia el viejo edificio A medida que él se iba recuperando, ella iba disminuyendo el ritmo, pero aún asà a ratos seguÃa chupándosela, arrancándole un espasmo más, un grito más, mientras su cuerpo se estremecÃa con los últimos efectos de su corrida Se paró un momento pero solo para seguir chupándola pero ahora desde otro lado Siguió lamiéndola, chupándola y excitándola mientras ella perdÃa la noción del tiempo, sintiendo cómo hormigueaba y quemaba en su interior la sensación de otro orgasmo a punto de llegar, y esta vez uno de los buenos Quizá deberÃa secártela Luego empezó a moverse, recogiendo con lentos lengüetazos cada una de las gotas de agua que habÃa sobre su cuerpo, sobre su pecho, sobre sus brazos, en su ombligo, por sus muslos, evitando con cuidado su sexo, mientras dejaba que su larga y empapada melena se arrastrase por todos los lugares por los que pasaba Se estiró para agarrarle del culo, tirando de él y acercándole hasta alcanzar sus labios La chica no vio razón alguna para seguir llevando aquella ropa tan empapada solo porque fuese chica, asà que se quitó el fino vestido blanco de verano que llevaba puesto sacándoselo por la cabeza |
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